2 DE ABRIL: DÍA INTERNACIONAL DEL AUTISMO

Cada año, el 2 de abril, el movimiento asociativo del autismo de todo el mundo celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, con el objeto de concientizar a la sociedad sobre este tipo de trastorno y promover la inclusión social de las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).


¿Qué es el Trastorno en el Espectro del Autismo (TEA)?

Es difícil dar una única definición para el concepto de TEA.

Las clasificaciones que se realizan están en continua modificación y, con frecuencia, la información que se encuentra en las diversas fuentes se refieren al autismo clásico. Sin embargo, hay todo un espectro de trastornos con diferente gravedad que se engloban dentro de los llamados TEA.

El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanentes y profundos, que afectan a la socialización, la comunicación, la imaginación y la conducta, entre otras cosas. La incidencia es de unos 60 casos por cada 10.000 niños.

El Síndrome de Asperger y el Trastorno Generalizado de Desarrollo, son alteraciones dentro de los TEA.

La Confederación de Autismo de España destaca que cuando hablamos de autismo y de personas que lo sufren estamos hablando de un conjunto de alteraciones semejantes, pero la manifestación varía mucho en grado y en forma en función de cada individuo. Por lo tanto, la idea de tomar el autismo como un espectro continuo, más que como una categoría única, nos ayuda a entender que estamos empleando términos comunes para hablar de personas muy diferentes. Podemos decir que, si en otros trastornos ya hay grandes diferencias entre los diferentes pacientes, en el autismo ocurre mucho más. Así, se puede decir que hay “autismos”, ya que cada paciente es singular.

El autismo es pues un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo. Afectan a la socialización, a la planificación y a la reciprocidad emocional, y a veces provoca conductas repetitivas o inusuales.

El término TEA fue empleado por primera vez por Lorna Wing, quien en 1988 expuso que las personas situadas en el espectro son aquellas que presentan: 1- Trastorno en las capacidades de reconocimiento social. 2- Trastorno en las capacidades de comunicación social. 3- Patrones repetitivos de actividad, tendencia a la rutina y dificultades en imaginación social.


Síntomas de un niño con autismo

Hasta la fecha una de las mayores dificultades a la que se enfrentan los médicos es un habitual retraso en el diagnóstico. Aunque cada vez hay una mayor sensibilización por parte de los médicos y de la sociedad en general, hay ciertos factores que dificultan el diagnóstico precoz como son la variabilidad individual de cada niño, la variabilidad a lo largo del desarrollo, el miedo de los médicos a equivocarse (son niños de aspecto normal e incluso algunos niños tienen habilidades hipertróficas) y la ausencia de criterios diagnósticos consensuados para niños muy pequeños (menores de tres años). Además muchos profesionales de la pediatría no tienen formación especializada en estos rasgos y necesitan de una mayor familiarización con las herramientas diagnósticas.

Hablaremos de algunos signos precoces que pueden hacer sospechar del diagnóstico en este artículo.


Primeros meses de vida

Los niños nacen ya con algunas habilidades. Les gusta mirar las caras, imitar, presentan cierta sincronía motora y un llanto que resulta informativo de lo que les ocurre.  Se dice que los niños pequeños son “comunicativos antes que intencionales” y son sociales por naturaleza. Los niños antes de nueve meses ya pueden seguir la mirada de su madre. En estas edades tan precoces ya hay unos signos tempranos de autismo. Los más tempranos son el pobre contacto ocular, es un contacto visual reducido, la sonrisa es escasa, no responden a su nombre, no hay un seguimiento visual... con frecuencia son niños “muy tranquilos”, “no demandantes”. 

Entre los 18 y los 36 meses de edad

Así, entre los 18 y 36 meses de edad se pueden percibir signos como:

-Sordera aparente, no responde a llamadas o indicaciones. Parece que oye algunas cosas y otras no.

-No persigue por la casa a los miembros de la familia ni alza los brazos cuando está en la cuna para que le cojan. Parece que nos ignora.

-Cuando se le coge de la cuna o el parque no sonríe ni se alegra de ver al adulto.

-No señala con el dedo y mira al adulto para comprobar que éste está también mirando donde él señala.

-No señala con el dedo para compartir experiencias ni para pedir.

-Tiene dificultades con el contacto ocular, casi nunca lo hace y cuando mira hay veces que parece que "atraviese con la mirada", como si no hubiera nada delante de él.

-No mira a las personas ni lo que están haciendo.

-Cuando se cae no llora ni busca consuelo.

-Es excesivamente independiente.

-Reacciona desproporcionadamente a algunos estímulos (es muy sensible a algunos sonidos o texturas).

-No reacciona cuando se le llama por el nombre.

-Prefiere jugar solo.

-No dice adiós.

-No sabe jugar con los juguetes.


A partir de los 36 meses

-Tiende a ignorar a los niños de su edad, no juega con ellos ni busca interacción.

-Presenta un juego repetitivo y utiliza objetos y juegos de manera inapropiada; como por ejemplo gira constantemente los objetos, juega con trocitos de papel delante de los ojos, alinea objetos.

-Puede presentar movimientos esteriotipados o repetitivos como aleteo con las manos, saltitos, balanceo, caminar de puntillas.

-Ausencia de lenguaje, o este es repetitivo y sin significado aparente, con tono de voz inapropiado. No dice cosas que antes decía.

-No existe imitación.

-Evita la mirada y el contacto.

-Parece cómodo cuando está solo y tiene problemas para aceptar cambios en su rutina.

-Tiene apego inusual a ciertos objetos.

-Tiene muchas rabietas.

-Está en su mundo.


En caso de presentar uno de los siguientes síntomas, es necesario consultar con el especialista:

-No balbucea o no hace gestos de interacción con 12 meses.

-No dice palabras aisladas con 16 meses.

-No dice frases completas con 24 meses.

-Cualquier regresión o pérdida de habilidades adquiridas a cualquier edad.





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